Los niños y los adolescentes necesitan que sus padres les brinden un hogar seguro y cariñoso en el cual puedan desarrollarse, aprender y jugar. Sin embargo, cuando un niño ve, escucha o sabe que uno de los padres lastima al otro, se pone en peligro la seguridad que normalmente se encuentra en el hogar. A menudo los padres creen que los hijos no se enteran de las situaciones de abuso y de violencia que ocurren. Pero los niños están más conscientes sobre lo que sucede de lo que nosotros pensamos. Puede que escuchen o vean la situación atemorizante cuando sucede. Otras veces saben que algo malo ocurrió porque ven la preocupación reflejada en el rostro del padre, las lesiones en su cuerpo, las cosas revueltas o rotas en la casa.